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Hay una diferencia importante a tener en cuenta, el niño no tiene fracaso escolar, si no que sufre fracaso escolar. Este punto es algo a tener muy en cuenta, porque muchas veces podemos estar convencidos de que nuestro hijo es un vago y que no estudia y se porta mal en el colegio porque quiere, pero la mayoría de las veces esto no es así, el niño comienza a ir mal en clase por otros muchos motivos que se nos escapan.
Hay veces que los padres son conscientes de la presencia de dificultades, en determinadas áreas de la vida, en sus hijos, pero por desgracia hay muchas veces que no es así, que los padres no se percatan de estas dificultades. Normalmente cuando el niño entra a formar parte del ámbito escolar es cuando se hacen notorias estas dificultades. Suelen aparecer complicaciones en determinados temas, no se trata de un problema globalizado, nuestro hijo puede presentar trabas en algún tema, o le costará mantener la atención en algo en concreto, en la materia de lenguaje o la de matemáticas, no se le dan bien, pero eso no significa que tenga fracaso escolar, si no que presenta una serie de obstáculos en estos puntos.
En muchas ocasiones, por suerte, con mejorar estas carencias el niño avanza sin casi problemas, pero por el contrario, si no nos damos cuenta o el profesorado no cae en la cuenta de estas dificultades, lo más probable es que aparezcan trastornos en el aprendizaje.
En la mayoría de los casos donde aparece fracaso escolar, puede evitarse.
Si nos guiamos por los estudios realizados para intentar comprender el porqué de este fenómeno, veremos que hay un entorno a un 30% de niños que presentan alteraciones emocionales de diversos tipos, aproximadamente otro 29% de trastornos de aprendizaje, con una alta incidencia en dislexia, alrededor de un 2% se deben a trastornos intelectuales, tanto por exceso como por defecto y como un 10% del trastorno de déficit de atención con hiperactividad (TDAH).
Lo idóneo sería focalizar el problema para poder tratarlo cuanto antes, por ello al primer aviso, deberíamos tomar al niño y realizarle un estudio de qué le ocurre realmente y cuál es la solución que debemos comenzar a realizar.
Actualmente la mayoría de los colegios están preparados para estas situaciones, si no fuera así, ellos informarían a los padres del proceder en estos casos. |