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Como todo en esta vida, lo justo es lo bueno y el exceso suele traer complicaciones. Por supuesto que no estamos diciendo que no se puedan experimentar emociones del tipo que sean, si no más bien lo que pretendemos es que no dejemos que las negativas se descontrolen. Por supuesto que tenemos que dejar que las emociones fluyan, si por ejemplo el cartero suele dejarnos las cartas a la puerta de casa y un día llueve, las cartas se nos mojarán y quizá nos enfademos por la situación, eso es normal, lo que ya no lo sería tanto es que después de dos semanas sigamos dándole vueltas a la historia de las cartas mojadas y sintiendo antipatía hacia el cartero, que por otra parte no es el hombre del tiempo. Así que lo mejor que podemos hacer en estos casos sería darle su justa importancia y después olvidarlo.
Se han realizado estudios de todo tipo para ver como nuestra mente influye en nuestro organismo, y han llegado a resultados como que una persona estresada, angustiada por pensamientos negativos, tarda más en curar una herida en la piel, que aquellas personas que no tienen este tipo de pensamientos.
Es curioso ver como ese amigo o compañero de la oficina, parece que nunca se resfría, mientras que hay personas que parecen estar siempre enfermos, ¿cómo puede ser esto?, sencillo, todo gira en torno al sistema inmunológico, dependiendo de la cantidad de defensas que tenga cada uno así enfermarás más o menos. Claro que si una persona está sometida a un continuo estrés, a situaciones agobiantes, angustiosas, pues claramente sus defensas serán menores y tendrá una alta probabilidad de enfermar más que otros.
¿Cómo podemos hacer para cambiar la situación?, intente pensar lo más posible de forma positiva, no esté continuamente dándole vueltas a cosas que ya pasaron y no van más allá, procure todos lo días relajarse durante un rato, cambien hábitos que crean que le pueden estar haciendo daño… con un poco de todo esto su vida cambiará a mejor.
Disfrute todo lo que pueda a lo largo del día y será mucho más feliz. |