|
Las sustancias que se han codificado en el DSM-IV y que pueden inducir el trastorno del sueño son:
Alcohol: cuando el trastorno del sueño viene producido por el alcohol es de tipo insomnio. Si hay un consumo alto, una intoxicación aguda, de alcohol lo que se produce un efecto sedante, es decir que aumenta la somnolencia de forma bastante marcada que suele ser de entre 3 y 4 horas. Después de este momento inicial de profunda somnolencia, se produce un aumento de las horas de vigilia, además de un sueño nada reparador y posiblemente con sueños muy vividos y posiblemente ansiosos.
Si tenemos algún tipo de dificultad respiratoria a la hora de dormir, al alcohol puede agravarlo, aumentando el número de episodios de apnea obstructiva.
Las personas que toman alcohol de forma habitual también experimentan ese sopor durante unas horas pero después les resulta muy difícil mantener el sueño de forma continua, tienen como intermitencias en el sueño.
Durante la abstinencia de alcohol el sueño se desestructura completamente, la continuidad se ve afectada y aumenta en intensidad y cantidad el sueño REM. Esto se acompaña de una actividad onírica que se siente muy vivida, muy real y cuando llega a la máxima expresión, aparece lo que se denomina el delirium por abstinencia de alcohol.
Anfetamina y estimulantes afines: el tipo de trastorno del sueño inducido por anfetaminas se caracteriza principalmente porque durante la intoxicación aparece el insomnio pero durante la abstinencia aparece la hipersomnia.
Si se tiene un consumo crónico de anfetaminas y se corta de forma repentina se producirá un estado de hipersomnia, esto aumentará la duración del sueño nocturno y provocará somnolencia diurna.
La cafeína tiene una característica que se denomina efecto dosis-dependiente, este efecto consiste en que cuanta más cafeína tomes se va aumentando el estado de vigilia y va bajando la continuidad del sueño.
Si se interrumpe de forma brusca el consumo crónico de cafeína puede dar lugar a la hipersomnia.
Cocaína:al igual que otros muchos estimulantes, la cocaína produce insomnio durante la intoxicación aguda y durante la abstinencia aparece la fase de hipersomnia.
Durante una intoxicación aguda de cocaína, la persona casi tiene un sueño inexistente, ya que disminuye de una forma alarmante quedando un muy poco tiempo para el sueño, pero cuando ha pasado la intoxicación aguda suele ocurrir que aumenta exageradamente la duración del sueño.
Opiáceos: si se toma una cantidad considerable y en poco tiempo lo más normal que ocurra es que aumente la somnolencia y la apreciación del sueño, por la persona que lo ha consumido, será muy intensa, es decir, que será lo suficientemente profunda como para ser casi incapaz de controlarla.
Si se toman opiáceos de forma crónica se consigue que el organismo sea tolerante a los efectos sedantes de tal modo que aparece el insomnio.
Sedantes, hipnóticos o ansiolíticos: actúan más o menos de la misma manera, pero hay variaciones entre ellos.
En la intoxicación aguda con sedantes hipnóticos se da un aumento de somnolencia y por supuesto el estado vigil se ve muy alterado, pero si se mantiene el consumo de este tipo de fármacos, ocurrirá como con los opiáceos, es decir, que el organismo los termina tolerando de tal modo que aparecerá en insomnio.
También se ha visto que con el abuso de los sedantes hipnóticos se agravan los trastornos del sueño relacionados con la respiración, aumentando los episodios de apnea obstructiva en el sueño.
Si se abandona el consumo de esta sustancia, si hemos tenido un abuso crónico, se puede dar insomnio debido a la abstinencia, acompañado de un posible aumento de ansiedad, ataxia e incluso temblores. |